DESCIENDEN LAS MUERTES INFANTILES POR EL DESCENSO EN INFECCIONES.

La mortalidad global en niños menores de 5 años ha disminuido considerablemente en las últimas dos décadas. Hemos pasado de 12 millones de muertes infantiles en 1990, a 6,9 millones en el 2011, pero el progreso es inconsistente entre los países. Las infecciones diarreicas (diarrea severa) y las infecciones respiratorias agudas (neumonía) son las enfermedades infantiles más frecuentes. Sobre todo en el sudeste de Asia y África. Se estimó que, en el 2010, hubo 1.731 millones de episodios de diarrea (36 millones de los cuales progresaron a episodios graves) y 120 millones de episodios de neumonía (14 millones de los cuales progresaron a episodios graves) en niños menores de 5 años. En el 2011, 700.000 casos de diarrea, y 1,3 millones de neumonía llevaron a estos niños a la muerte ¾ partes se concentraron en 15 países). Entre el 72 y el 81% de las muertes ocurren en los 2 primeros años de vida. A pesar de la gran reducción en la mortalidad infantil entre 2000 y 2010 (ambos por todas las causas, y que específicamente asociados con la diarrea y la neumonía), estas enfermedades siguen siendo las principales causas de muertes evitables. Representan alrededor del 30% de las muertes infantiles en todo el mundo. Epidemiologicamente sabemos que tienen factores de riesgo comunes como serian la desnutrición, la lactancia materna subóptima, y la deficiencia de zinc. Los rotavirus son la causa más común de enfermedades prevenibles mediante la vacunación contra la diarrea severa (28% de los casos) y por los streptococcus pneumoniae (18%) mediante la vacunación contra la neumonía grave. La morbilidad y la mortalidad por neumonía y la diarrea en la niñez están cayendo lentamente, pero es necesario actuar a nivel mundial como a nivel nacional para acelerar la reducción. Por lo tanto, para la consecución del cuarto Objetivo del programa para el Desarrollo del Milenio para obtener una reducción de la mortalidad infantil de 20 muertes o menos por cada 1.000 nacidos vivos en todos los países para el año 2035 requerirá una disminución sustancial en la mortalidad de las dos enfermedades aquí descritas. ¿Estamos listos para alcanzar estos objetivos? Y ¿tenemos los billones de dólares para alcanzarlos?